Primera pluma



Esta fue mi primera pluma estilográfica. Creo que fue a principios de los años setenta cuando la multinacional Bimbo la ofrecía a sus clientes. No recuerdo la cantidad de Bonys de chocolate, con relleno de fresa, Bucaneros, o Bimbollos tuve que mojar en la leche para obtenerla. Ha sido una buena compañera de camino durante años de tomar apuntes o en mis primeros trabajos. Esta pluma sencilla, con cuerpo de plástico pero con un buen plumín japonés Sailor F-2 es una buena muestra de que una estilográfica, por sencilla y barata que sea, puede ser un objeto de alto valor sentimental que nos acompaña a lo largo de nuestra existencia.






