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Camino

Camino sobre las aguas –con mi pluma estilográfica en la oreja- seguido por una corte de pulpos y calamares que me ofrecen su tinta negra.

 Ángel Guache

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Reflexión

Cuando uno va donde tiene que ir, hace aquello que debe hacer y ve lo que tiene que ver, llega un momento en que se le mella y destempla la herramienta con la cual escribe. Pero yo prefiero que se me despunte y se me doble, sabiendo que tendré que pasarla por la muela otra vez y que tendré que enderezarla a golpes de martillo, pero sabiendo también que tengo algo que decir, que no mantenerla muy brillante y reluciente, sin tener nada que decir, o conservarla afilada y bien engrasada en el armario, sin utilizarla.

                                                                             Hernest Hemingway 1938

                                                     Traducción de urgencia de un fragmento del Prefacio a sus Cuentos

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La mano de pluma

MAUVAIS SANG

J'ai de mes ancêtres gaulois l'œil bleu blanc, la cervelle étroite, et la maladresse dans la lutte. Je trouve mon habillement aussi barbare que le leur. Mais je ne beurre pas ma chevelure.

   Les Gaulois étaient les écorcheurs de bêtes, les brûleurs d'herbes les plus ineptes de leur temps.

   D'eux, j'ai: l'idolâtrie et l'amour du sacrilège; - oh! tous les vices, colère, luxure, - magnifique, la luxure; - surtout mensonge et paresse.

   J'ai horreur de tous les métiers. Maîtres et ouvriers, tous paysans, ignobles. La main à plume vaut la main à charrue. - Quel siècle à mains! - Je n'aurai jamais ma main.


               Arthur Rimbaud        Une saison en enfer

MALA SANGRE

Tengo de mis antepasados galos el ojo azul claro, el cráneo  estrecho y la torpeza en la lucha. Hallo mi vestimenta tan bárbara como la suya. Pero yo no me unto la cabellera con mantequilla.

 Los galos eran los desolladores de animales, los quemadores de hierba más ineptos de su tiempo.


De ellos tengo: la idolatría y el amor al sacrilegio; - ¡oh! todos los vicios, cólera, lujuria - magnífica, la lujuria; -en especial, mentira y pereza.
Me horrorizan todos los oficios. Amos  y obreros, todos campesinos, innobles. La mano de pluma vale igual que la mano que ara.- ¡Qué siglo de manos! - Nunca poseeré  mi mano.


Arthur Rimbaud      Una temporada en el infierno

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La pluma que dibujó

(...) La pluma que dibujó los primorosos mapas de los árabes, la que inventó clavellinas y negras mariposas en las cintas de los niños muertos, la pluma que ha escrito con sangre una carta de amor sobre la que después se ha escupido, la que ha copiado con temblor un torso de Apolo en la agonía de los institutos, pluma de pena y frenesí de rocío. es la que ha sostenido entre sus dedos Luis Cernuda mientras oía la voz que dictaba su Realidad y el deseo. Desde que el poeta canta en 1924:
Va la brisa reciente
por el espacio esbelta
y en las hojas, cantando,
abre una primavera.
empieza un duelo con sus tristezas, con su tristeza de sevillano profundo, duelo elegantísimo, con espadín de oro y careta de narcisos; pero con miedo y sin esperanza, porque el poeta cree en la muerte total. Este duelo sin esperanza de paraíso, que hace que el poeta quiera fijar eternamente los hombros desnudos de un navegante o una momentánea cabellera, anima todas sus páginas, hasta que al fin cae victoriosamente rendido.
Fortalecido estoy contra tu pecho
y augusta piedra fría,
bajo tus ojos crepusculares,
¡oh madre inmortal!

en el grave himno de la "Tristeza", uno de los últimos de La realidad y el deseo. (...)

Federico García Lorca del     Homenaje a Luís Cernuda

Tintas

Se sumergió en la algarabía caliente de los limpiabotas y los vendedores de pájaros, de los libreros de lance y los curanderos y las pregoneras de dulces que anunciaban a gritos por encima de la bulla de cocadas de piña para las niñas, las de coco para los locos, las de panela para Micaela. Pero ella fue indiferente al estruendo, cautivada de inmediato por un papelero que estaba haciendo demostraciones de tintas mágicas de escribir, tintas rojas con el clima de la sangre, tintas con visos tristes para recados fúnebres, tintas fosforescentes para leer en la oscuridad, tintas invisibles que se revelaban con el resplandor de la lumbre. Ella las quería todas para jugar con Florentino Ariza, para asustarlo con su ingenio, pero al cabo de varias pruebas se decidió por un frasquito de tinta de oro. El amor en los tiempos del cólera Gabriel García Márquez

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